Gość: AUGUSTO
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16.03.02, 12:17
Para el sociólogo y director de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias
Sociales de París, Alain Tourain "la globalización económica necesita de un
control político y social", dos factores que en Europa cada vez tienen una
mayor pujanza y que permiten a los europeos "resistir a la dominación
americana". El autor, famoso por la frase "el socialismo ha muerto", defiende
además los fenómenos sociales como verdaderos "motores del desarrollo".
Tourain considera que "la oposición defensiva a la globalización utilizando
nacionalismos locales es una opción muy negativa" ya que las "identidades
culturales" y la "universalización material" son dos realidades perfectamente
conciliables .
"La controversia no nace de si es necesario defender la economía y la cultura
nacional contra una economía y una cultura globalizada. El problema real se
basa en, si a cualquier nivel, aceptamos como bueno e indispensable una lógica
económica no controlada o, si por el contrario, es necesario construir formas
de control en lo político", señaló Tourain quien intervino ayer en los cursos
de San Lorenzo de El Escorial.
"La oposición defensiva a la globalización
utilizando nacionalismos locales
es una opción muy negativa"
Para el autor de 'La sociedad pos-industrial', ese problema está resuelto dado
que "los únicos elementos motores del desarrollo son cada vez más y más
factores sociales". De hecho, este catedrático de la Sorbona opina que la
educación y la cultura, los grandes valores con que cuenta Europa, "son los
mejores frentes para conseguir una economía en alza".
De ahí que Tourain, autor de la famosa frase "El socialismo ha muerto",
considere que la globalización tiene "dos caras, dos fenómenos
complementarios". Por un lado, que el mundo desarrollado se acerca "a un nivel
de consumo de masas que lo homogeneiza en el plano material", y por otro, que
se enriquece culturalmente por las posibilidades que ofrecen los medios de
comunicación.
Las nuevas tecnologías no son
"de ninguna forma, monstruos
que haya que perseguir"
"Un británico sigue siendo diferente a un francés, un japonés de un italiano y
un español de un finlandés. Quizás todos nos vestimos igual, pero seguimos
siendo distintos. La novedad es que ahora nos gusta conocernos, queremos saber
de los otros y lo fantástico es que podemos hacerlo sin movernos de casa",
explica Tourain.
Por eso, este sociólogo cree que las nuevas tecnologías, causantes en cierta
medida de la globalización, no son "de ninguna forma, monstruos a los que haya
que perseguir" y afirma que, por muy importante que sea la manipulación a la
que está sometido su suministro de información, "tenemos la posibilidad de
manejar muchos conocimientos. Tenemos la posibilidad de elegir". Sobre todo,
porque, aunque Tourain dice tener muy clara la "hegemonía estadounidense en el
plano militar", no está convencido, por el contrario, de que así suceda en
otros ámbitos.
En Nueva York hay más pizzerías
que McDonald's en Italia entera
"No me gustan los controles, la censura, ni el proteccionismo a ultranza. Es
normal que cada uno barra para su casa, pero tampoco hay que confundir: una
cosa son las trasnacionales y otra muy distinta, la globalización". De esta
forma descubre que ante el fenómeno de las redes financieras de empresas tan
impresionantes como Time Warner o Bertlsman sólo se puede "estar seguro", es
decir, obtener una información "independiente", mediante una voluntad
intervencionista por parte del Estado, aunque siempre y como "conditio sine qua
non" a expensas de los grupos sociales.
"Todos sabemos qué es Hollywood, todos estamos sujetos a su influencia, pero
también todos conocemos nuestro cine y sabemos qué es lo que queremos",
argumenta Tourain como ejemplo, por eso, esgrime que no es "necesario que el
Papa, el Dalai Lama o la UNESCO implante unas directrices en el uso de la red"
o tengan que "poner paz en las relaciones Estados Unidos y Europa", es más, "en
Nueva York hay más pizzerías que McDonald's en Italia entera".